Proyecto fuera
Últimamente me descubro dando muchos consejos. A mi pareja, a mis amigas, a mi familia. Les digo que se cuiden más, que descansen, que se respeten y que no se conformen con menos de lo que merecen. Y un día, en medio de una conversación, algo dentro de mí se paró: "Todo esto que les estás diciendo… ¿lo estás viviendo tú?".
Me di cuenta de que, muchas veces, detrás de mis consejos hay una parte de mí pidiendo ayuda. Cuando digo "tienes que ponerte límites", en realidad hay una voz interna que me susurra: "¿Y tú? ¿Dónde están tus límites?". Cuando repito "no te olvides de ti", siento claramente que soy yo la que se está olvidando de sí misma.
Empecé a observarme con honestidad. Cada vez que salía de mi boca un "deberías…", lo usaba como una pregunta hacia dentro: "¿Yo también necesito esto?". Y la respuesta, casi siempre, era sí.
Comprender esto cambió mi forma de mirar las relaciones. Dejé de ver a los demás como "los que tienen que cambiar" y empecé a verlos como espejos de mi propio proceso. Si me molesta que alguien no se valore, me pregunto dónde yo sigo aceptando menos de lo que quiero. Si me irrita que otro no se escuche, reviso en qué momentos yo traiciono lo que siento por miedo a incomodar.
No se trata de culparme, sino de hacerme responsable. Si todo lo que digo a otros lo convierto en un mensaje para mí, cada conversación se transforma en una oportunidad para conocerme mejor. Así dejo de sentirme víctima de las circunstancias y vuelvo a tomar mi poder para elegir cómo quiero vivir y relacionarme.
Hoy intento vivir así: cuando doy un consejo, lo escucho primero como si fuera para mí. Cuando critico algo, me pregunto qué parte de eso también vive en mí. Poco a poco, esta forma de mirar ha suavizado mis juicios y ha fortalecido mi autoestima, porque dejo de poner el foco fuera y empiezo a mirarme de verdad.
Si te resuena lo que comparto, quizá puedas probarlo: la próxima vez que aconsejes o critiques a alguien, haz una pausa y pregúntate "¿Qué de esto necesito escuchar yo hoy?". Tal vez descubras, como yo, que detrás de lo que dices fuera hay una parte de ti pidiendo ser vista, escuchada y cuidada.
