Abundancia

Durante mucho tiempo he confundido abundancia con tener más: más dinero, más cosas, más reconocimiento, más logros. Vivía mirando lo que me faltaba y comparándome con otros, como si siempre estuviera detrás, como si nunca fuese suficiente.​​

He ido comprendiendo que la verdadera abundancia empieza por dentro. No es una cifra en la cuenta, es un estado de conciencia desde el que siento que ya tengo recursos internos: capacidades, vínculos, experiencia, creatividad, salud emocional. Desde ahí, lo externo deja de ser el único medidor de mi valor.​​

Cuando vivo desde la escasez, mi diálogo interno se llena de frases como "no tengo", "no puedo", "no es para mí", "no hay suficiente". Esa mentalidad me lleva a la queja, al miedo a perder, a la envidia y a decisiones tomadas desde el bloqueo. Cuanto más refuerzo esas ideas, más pequeña se siente mi vida.​

Empecé a practicar algo diferente: poner atención a lo que sí hay. Agradecer lo que soy, lo que he vivido, las personas que me acompañan, las oportunidades que ya están aquí, la salud que tengo hoy. No como resignación, sino como reconocimiento de que mi vida ya está llena de cosas valiosas que antes daba por hechas.​​

He descubierto que la abundancia también tiene que ver con cómo me relaciono conmigo. Si me trato con respeto, si cuido mi cuerpo, si honro mis emociones, si pongo límites sanos, estoy diciendo internamente "merezco". Esa sensación de merecimiento abre espacio a más posibilidades.​

Hoy me pregunto a menudo: "¿Estoy decidiendo desde la escasez o desde la confianza?". Desde la escasez me agarro, controlo, acumulo, me cierro; desde la confianza, comparto, invierto en mí, me abro a aprender y a crear. La vida se vuelve más expansiva cuando dejo de actuar solo por miedo a perder.​​

Cuanto más cultivo esta abundancia interior, más siento que no necesito llenarme de fuera para sentirme completa. Sigo deseando crecer, mejorar y prosperar, pero ya no lo hago desde el vacío, sino desde la plenitud de saber que lo esencial ya está en mí. Y desde ese lugar, la vida se experimenta con más paz, más gratitud y más coherencia.​​


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