El Lenguaje
A veces me olvido de lo poderosa que soy cuando uso el lenguaje. Descubrí, gracias a la filosofía de Julio Olalla, que el lenguaje no es solo una herramienta para nombrar cosas o contar lo que me pasa. El lenguaje es creativo: con cada palabra, yo construyo mi mundo.
He notado que cuando aprendo una nueva palabra o un concepto, mi forma de mirar cambia. Empiezo a ver detalles y posibilidades que antes ni siquiera imaginaba. Es como si el lenguaje ampliara mi horizonte y me ofreciera otras formas de vivir y sentir.
Me gusta pensar que el lenguaje me conecta con otras personas y conmigo misma. Con lo que digo puedo abrir caminos, crear soluciones y hasta acercarme a la paz. Por eso, procuro cuidar mis palabras y estar atenta a cómo me hablo y cómo converso con los demás.
Ahora sé que cada vez que converso desde el corazón, desde el "no sé", con curiosidad y apertura, el lenguaje me transforma. Me ayuda a crecer, a reflexionar y a elegir todos los días quién quiero ser.
En resumen, hoy elijo usar el lenguaje como una fuente de posibilidades, conciencia y transformación en mi vida.
