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Ley de Polaridad
Todo tiene dos polos: amor y miedo, luz y sombra, éxito y fracaso. Son extremos de lo mismo, y mi atención decide hacia qué lado me muevo.
Ejemplo: siento miedo a exponerme en redes. Ese miedo es el polo bajo de la misma energía que, bien dirigida, puede convertirse en valentía y visibilidad. En lugar de luchar contra el miedo, lo reconozco, doy un pequeño paso (un vídeo corto, un directo breve) y cada acción me desplaza un poco más hacia el polo de la confianza.