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Ley Causa y Efecto
Nada es casualidad, todo es causalidad. Cada resultado que tengo viene de causas previas: pensamientos, palabras, decisiones, acciones u omisiones.
Ejemplo: si mi cuerpo está sin energía, en lugar de culpar "la edad" o "el estrés", reviso las causas: alimentación, descanso, movimiento, gestión emocional. Cambio la causa durmiendo más, comiendo mejor y moviéndome cada día. Con el tiempo, el nuevo efecto aparece: más claridad, más fuerza, más ganas.