Influencia
Para mí, cuidar la información que escucho es fundamental, porque lo que entra en mi mente puede cambiar la forma en que veo el mundo y cómo me siento. Cuando era niña, absorbía todo lo que me decían sin cuestionarlo, y eso ayudó a crear mis creencias, tanto las buenas como esas que a veces me limitan. Por eso trato de ser consciente de lo que permito que llegue a mi cabeza: lo que escucho en casa, en el trabajo, en las redes sociales o en la televisión.
Sé que muchas de las ideas y creencias que cargo hoy las aprendí sin filtro cuando era pequeña, porque mi mente era como una esponja. Ahora, de adulta, entiendo que puedo revisar lo que creo y cambiar las creencias que no me ayudan, aunque hayan estado conmigo toda la vida. No quiero vivir cargando con un "legado tóxico" que ni siquiera es mío, y por eso elijo con atención la información que recibo.
También me doy cuenta de que la publicidad, los mensajes que veo por todos lados y lo que dicen los demás pueden influir en mí casi sin que me dé cuenta. Por eso me propongo cuidar esos "inputs" y construir con amor y conciencia las creencias que realmente quiero tener. La información que escucho me ayuda a tener una mente más sana y a vivir mejor, y eso es algo que está en mis manos.
