Escucha

Durante mucho tiempo mi manera de relacionarme con lo que sentía era la queja. Me quejaba del trabajo, de la pareja, de la familia, del dinero, del cansancio, de la falta de tiempo. Sentía que nada era suficiente y que la vida siempre me debía algo.​

Con el tiempo empecé a notar que, aunque mi vida cambiaba por fuera, el fondo de la queja seguía ahí. Cambiaba de entorno, pero la insatisfacción me acompañaba como una sombra. Entonces me hice una pregunta distinta: "¿Y si la que se está intentando decir algo a través de la queja soy yo?".​

Descubrí que detrás de cada queja había una necesidad no atendida. Cuando me escuché con honestidad, vi cansancio donde solo decía "no puedo más", necesidad de límites donde solo acusaba a los demás de egoístas, miedo a decidir donde solo criticaba las decisiones de otros. La queja era, en realidad, una señal de alarma de mi propio cuerpo, de mis emociones y de mi corazón.​

Empecé a cambiar la pregunta "¿por qué me hacen esto?" por "¿qué necesito yo en esta situación?". A veces necesitaba descanso, otras sinceridad, otras poner una línea clara, otras pedir ayuda. Dejar de quedarme solo en la queja y empezar a traducir lo que sentía en necesidades concretas fue un giro importante.​

No se trata de reprimir lo que siento ni de hacer como si todo estuviera bien. Se trata de escuchar mi malestar con respeto, sin juicio, y usarlo como información para cuidarme mejor. Cuando tomo mis emociones como aliadas y no como enemigas, dejo de pelear con la vida y empiezo a colaborar conmigo.​

Hoy practico algo sencillo: cuando noto que me estoy quejando mucho, paro. Respiro y me pregunto "¿qué me estoy queriendo decir realmente?". A partir de ahí, elijo una acción pequeña pero coherente: decir una verdad, pedir un cambio, priorizarme en algo, o simplemente descansar.​

La queja ya no es el final del camino, es el inicio de una conversación conmigo misma. Cada vez que me escucho de verdad, la víctima pierde fuerza y la mujer responsable, consciente y amorosa que soy, toma un poco más su lugar.​


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