Niña Sana

¿Sabías que los conflictos en mis relaciones tienen mucho que ver con mi niña interior?

He aprendido que la mayoría de las veces que reacciono exageradamente ante mi pareja, amistades o familiares, no es solo por lo que está pasando en ese momento. En realidad, esa reacción viene de las heridas y memorias de mi niña interior.

Mi niña interior es esa parte sensible y vulnerable que fui en la infancia. Allí están guardadas mis miedos, inseguridades y ganas de recibir amor, protección y reconocimiento.
Cuando alguien me ignora, me critica o no me responde como espero, muchas veces lo que se activa es ese "dolor antiguo" que ya estaba en mí desde pequeña.

Por ejemplo, si mi pareja tarda en contestar un mensaje y siento pánico o tristeza, puedo preguntarme:
"¿Esta emoción tan fuerte realmente es por el mensaje, o viene de mi niña asustada que teme ser abandonada?"

Cuando reconozco que el malestar proviene de mi niña interior, ya no culpo a los demás ni a mí misma por sentirlo.
Me permito sentir lo que siento y, en vez de buscar que alguien más me consuele, me consuelo yo misma. Me hablo con cariño:
"Tranquila, estoy aquí para ti. Ahora soy adulta y puedo cuidarte. No estás sola."

Sanar mi niña interior me está ayudando a vivir mis relaciones con más seguridad, menos miedo y más amor genuino.
No siempre es fácil, pero cada vez que me cuido así, mi mundo interno se calma y mis conflictos externos se sienten menos pesados.

Ejercicios para sanar y acompañar a mi niña interior

1. Carta de amor a mi niña

  • Me siento en un lugar tranquilo.

  • Escribo una carta a mi niña interior, hablándole con cariño.

  • Le digo todo lo que necesitaba oír de pequeña:

    • "Te veo, te escucho, eres valiosa."

    • "Está bien sentir miedo, estoy aquí para cuidarte."

  • Leo mi carta en voz alta, sintiendo cada palabra.

2. Abrazo imaginario

  • Cierro los ojos y me visualizo como niña, tal y como era en mi infancia.

  • Me acerco y le doy un abrazo muy grande, sintiendo que le transmito seguridad y amor.

  • Le repito suavemente: "Ahora soy adulta y siempre voy a protegerte."

3. Diario emocional

  • Cada noche, anoto cómo me sentí durante el día.

  • Si tuve una reacción fuerte, pregunto: "¿Qué necesitaba mi niña en ese momento?"

  • Escribo una respuesta con ternura: "Necesitaba sentirme aceptada, escuchada, querida."

4. Afirmaciones para calmar mi niña

  • Repito cada día:

    • "Estoy a salvo."

    • "Merezco amor y cuidado."

    • "No estoy sola, yo estoy conmigo."

5. Juego libre

  • Dedico unos minutos a jugar, pintar, bailar o cantar, como cuando era niña.

  • Me permito disfrutar y conectar con la alegría y espontaneidad de mi infancia.

Estos ejercicios me ayudan a escuchar, cuidar y sanar a mi niña interior, trayendo más paz y amor a mis relaciones y a mi vida.


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